Preparativos para buscar inmueble en arrendamiento

La siguiente información es estrictamente para aquellos que por primera vez van a tomar en arrendamiento un apartamento o aparta estudio; aunque también es posible que algunos con “cierta experiencia”, continúan después de los años alquilando por un laaargo tiempo del canon contratado, teniéndose que aguantar que el sol les está pegando en los ojos, que no pueden dormir por el tipo de música que se escucha en el vecindario; que la salida del barrio hacia el trabajo es casi imposible y peor aún la llegada, etc.

Dicen los refranes que “los médicos también se mueren”, o que “la experiencia en como el estiércol que todos lo ven y nadie lo pisa”; pero, pero, pero: “que no panda el cúnico” porque la verdad sea dicha, algunos tenemos que vivir ciertas cosas y, hasta repetirlas muchas veces para finalmente aprender; como quien dice: “perder por aprender, no es perder”; y aquí les traemos una lista de chequeo de aquellas cosas que justo nos hicieron arrepentirnos del horrendo lugar al que no volveremos ni a palos.

En general se han establecido por lo menos siete detalles que deben verse con lupa: con quién va a contratar; ubicación del inmueble; costos fijos y semifijos; documentación; contrato; inventario; cuidado del inmueble. Así planteadas las cosas, y con el beneficio de otros ítems, “moños” o “requeñeques” que decían las abuelas, nos enfocamos en el detalle de cada uno de los relacionados.

Con quién va a contratar

Dicen que en gustos no hay disgustos; hay arrendatarios que prefieren encargarse por cuenta propia del negocio; y hay arrendadores que también prefieren tratar directamente con el dueño. Nosotros, por las obvias y claras razones profesionales, éticas y de sanas costumbres nos permitimos recomendar que la contratación se haga a través o por medio de una inmobiliaria, o agente inmobiliario de reconocida seriedad, experiencia y comprobada reputación; que se identifique con usted; que conozca el marco legal, y que le acompañe con dedicación en todo el proceso; desde que usted toca la puerta, o llama por teléfono, hasta que el contrato se da por terminado a satisfacción por las partes.

La asesoría profesional de una agencia o agente inmobiliarios certificados permite ahorrar tiempo, ya que el asesor sabe qué es lo que quiere el comprador y tiene una base de datos que le permite facilitarte rápidamente aquellas propiedades que realmente vale la pena ser visitadas.

Ubicación del inmueble

Uyyyy!!! Esto sí que ha traído más de un dolor de cabeza por lo que recomendamos tomarse la debida anticipación, además de la calma suficiente y necesaria para disfrutar mínimo, el tiempo contratado y todo lo que las circunstancias permitan para una buena estancia.

Por eso, es mejor “darse la pela” y buscar hasta el agotamiento, la mejor opción disponible. Con mínimo dos meses antes de la fecha de trasteo y con la firme convicción de encontrar lo justo conforme lo que se busca.

En este aspecto hay que definir el orden de prioridades. “Lo primero es lo primero”; esto quiere decir que ese orden lo establece cada persona de acuerdo con el criterio que tenga acerca de qué va primero. No obstante, digamos para empezar, que las distancias marcan un lugar primordial para establecer incluso, los costos; ¿qué tan lejos está al lugar de trabajo?, ¿al lugar de estudio de los hijos, o del mismo arrendatario?

Es importante que la ida y regreso al trabajo o a las demás actividades sea relativamente corto para ahorrar tiempos y movimientos e incluso ahorro en desgaste de vehículos, combustibles, etc. Otro importante “requisito” es el entorno; ¿qué tal el vecindario? Bares, discotecas, establecimientos públicos, vías arterias con exceso de tráfico; exceso de ruido. Todo lo anterior dentro del contexto negativo. La observación al contrario es lo ideal para un bien estar.

Otra ubicación crítica es el lado donde pega el sol, o la sombra. Se debe establecer en qué parte de la vivienda da el sol desde el mediodía. Debe verificarse, en el caso de edificios, el piso donde está ubicado el inmueble; en el caso de casas, si es de niveles, cómo están distribuidos. En edificios hay que tener cuidado si es tercer, cuarto o quinto piso y en donde no hay ascensor; si los residentes tienen problemas de salud que les impidan subir y bajar gradas; también la subida de los mercados o si por las necesidades del trabajo, todos los días hay que trastear con maletas o equipos de cierto peso.

Seguramente habrá otros detalles a mirar; aquí les dejamos unos que de verdad han causado malestares por muchos meses.

Costos fijos y semifijos

La regla de oro en este ítem es vivir con holgura cumpliendo mes a mes con el canon de arrendamiento y los servicios públicos incluido el servicio de internet y señal de televisión. Esta regla conlleva otra “súper regla de oro” que suena rígida, quizás incómoda, pero con una buena dosis de claridad y es: no pretender vivir donde no alcanza el presupuesto; esto incluye el no basarse en supuestos nuevos ingresos o del potencial de negocios que se tiene en mente.

Es determinante definir los costos con base en lo que se tiene y no en lo que se va a tener.  Así entonces, lo primero será establecer el estrato en donde el presupuesto “pre-apruebe” la toma de decisión.

Como lo mencionamos antes, hay una relación a medir de costo beneficio entre el lugar de vivienda vs los lugares de trabajo, estudio, entidad de salud, áreas de gobierno, y compras. A veces los costos de desplazamiento resultan más altos mes a mes, por la lejanía del lugar de residencia, especialmente en el caso de las personas que deben salir todos los días; que un lugar con costos fijos un poco más altos. Hay que calcular en movimientos, qué tanto se necesita ahorrar en tiempos de desplazamiento que produzca beneficios económicos, especialmente en los casos de trabajadores independientes en el sentido que por la naturaleza de su trabajo el tiempo es clave para la productividad.

Documentación

Ante todo, es necesario contar con dos coarrendatarios; codeudores, o fiadores que es el requisito de requisitos exigido para la firma del contrato. En esta línea se deben preparar certificados de ingresos de empresa, bancarios, o de salarios. En este tipo de contratos es necesario probar la capacidad de pago tanto del arrendatario, como de sus codeudores.

Debe presupuestarse el valor del formulario de solicitud a la entidad inmobiliaria teniendo presente que cada entidad es libre de estimar este rubro, así como el procedimiento que consiste en el estudio de la solicitud y que, en caso de no calificar, el dinero no será devuelto.

Contrato

Como todos los contratos, este es necesario para establecer las condiciones bajo las cuales se formalizan los términos acordados por las partes y los fundamentos jurídicos de rigor.

Un contrato bien redactado de conformidad con las normas forma parte de los servicios de asesoría que brindan las buenas empresas y los agentes inmobiliarios, por lo tanto, allí estarán escritos todos los componentes que la costumbre inmobiliaria establece incluida póliza jurídica que permite cubrir gastos como el desalojo de un inmueble en el caso de que el inquilino no pague, la recuperación de las rentas o los pagos por daños que se llegaren a suscitar en el inmueble.

Inventario

El inventario forma parte del protocolo en el procedimiento para la entrega y recibo del inmueble. Debe revisarse con minuciosidad y cada detalle que no esté conforme lo indica la preforma, debe escribirse como constancia. Si es necesario, escribir el acuerdo a que se llegue durante el recibo, de lo que se compromete el arrendador a reparar en el caso de que algo lo requiera. Esta recomendación es bien oportuna tanto para el tiempo de duración del contrato, como para la entrega del inmueble al finalizar el mismo. El inventario forma parte del contrato.

Cuidado del inmueble

Debe darse el mismo cuidado como si el lugar fuera propio. La norma establece dentro de los deberes del arrendatario: cuidar el inmueble y las cosas recibidas en arrendamiento. En caso de daños o deterioros distintos a los derivados del uso normal o de la acción del tiempo que fueran imputables al mal uso del inmueble o a su propia culpa, efectuar oportunamente y por su cuenta las reparaciones o sustituciones necesarias.

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